Limpieza y cuidado del rostro

Mar 1, 2016 by

Fotos de quince en exterioresDurante la adolescencia la piel del rostro comienza a cambiar, apareciendo esos molestos granitos y puntos negros, no te agobies pues esto es algo normal y remediable. Siguiendo estos consejos verás que te va de maravilla.

Lava tu rostro delicadamente con un jabón suave que no cause resequedad una o dos veces al día retirando toda suciedad o maquillaje, bebe abundante agua para mantener la elasticidad y flexibilidad de la piel, no uses productos grasos que atascan los poros y trata de  evitar el estrés y las comidas poco sanas.

Si aún así tu piel se resiste, puedes optar por realizar exfoliaciones y aplicarte mascarillas faciales de acuerdo a tu tipo de cutis. Existen muchos tratamientos caseros que puedes preparar con productos cotidianos fáciles de encontrar y totalmente naturales.

Una vez en la semana prepara una mezcla exfoliadora a base de arroz y miel. Es muy fácil de hacer en casa solo necesitas una licuadora, un bol y una cuchara. Coloca 2 cucharadas de arroz previamente escogido en la licuadora para producir un polvo grueso, mézclalo en un bol con 2 cucharadas de miel hasta formar una pasta y aplícala por todo el rostro hasta el cuello. Masajea de forma circular cuidando no dañar el cutis y retírala con agua tibia. Puedes aplicar una mascarilla facial luego de este procedimiento.

La miel es recomendada para todos los tipos de piel y depende con que la mezcles puedes aumentar su poder para alguna función específica. Si notas que tu cutis es normalmente graso puedes usar mascarillas astringentes, una de las más usadas es miel con limón.  Es excelente para limpiar la piel y balancear los niveles de aceites naturales en la piel (que la hacen grasosa). Al contrario si tu cutis es seco, una cucharada de miel y un huevo ayudan a humectar la piel deshidratada y seca. Para pieles normales o mixtas usa solo miel para ayudar a  restaurar, limpiar y alimentar tu cutis.

Aplica la mascarilla y déjala actuar durante 10 a 15 minutos. Retírala con agua tibia, no uses jabón. Aplica tónico o astringente para terminar de limpiar la piel y cerrar los poros. Para terminar usa una crema humectante y notaras el cambio en tu piel, lucirá mucho más suave e hidratada.

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